Héroes cotidianos



El 18 de Septiembre del pasado año, un individuo se liaba a tiros en el metro de Ciudad de México, para evitar que un policía le detuviese por hacer una pintada. Entre la multitud un hombre de mediana edad salía decidido de uno de los vagones para reducirle, con las manos desnudas. Es posible que en ese momento pensase solo en salvar la vida del policía, o en evitar una masacre o en la promesa que hizo de que nadie jamás impondría el miedo en él. Los primeros tiros que recibió no le impidieron levantarse para volver a enfrentarse al agresor. Sólo cuando las balas le mataron dejó de luchar. Jamás le venció el miedo.

Aquel día, en aquel lugar, unas cien personas paralizadas por el miedo observaron como aquél hombre y el policía morían. Si tres personas hubiesen actuado igual que él, nadie hubiese muerto aquel día.

Todos los telediarios se hicieron eco de la noticia. Dijeron que aquel hombre era también policía, luego se supo que era un albañil de cincuenta y ocho años, con mujer y cinco hijos. Aun hoy los restos de la noticia en Internet hablan de dos policías muertos. Esos datos no lo hacen más digno de admiración pero nos acercan al hombre que fue Esteban Cervantes Barrera y muestran que era una persona normal, como todas las que había ese día en la estación, pero que en aquel momento decidió actuar en vez de esperar a que todo pasase.

Al igual que Esteban existen muchos héroes cotidianos, como el que presenta la noticia de hoy el 20 minutos, al que lamentablemente dedica sólo 27 cm2 de su periódico. Son personas que sacrifican su vida por el resto. 19.000 euros se traducen en más de 10.000 horas de trabajo que esta persona llevará a cabo y que podría haberse ahorrado con ese dinero. Sin embargo actúan de forma contraria a como cabría esperarse. Les debemos tanto a estos grandes héroes cotidianos, anónimos, que como poco merecen el pago de la memoria, un espacio en el recuerdo que intente seguir su ejemplo.

Ellos entienden que en el mundo caminan más de dos pies y que, en palabras de Norbert Elias, “no puede considerarse al ser humano, y por tanto tampoco a uno mismo, como un yo carente de un nosotros”.

Aquí tenéis el video de Esteban Cervantes Barrera