¡Nuestra primera clanacampada!


¡Hola Clan!

Este fin de semana del 20 y 21 de octubre será nuestra primera acampada de la Ronda (y apenas ayer volvíamos del campamento de Verano, Matterhorn es así) Nos encontraremos en los locales el sábado a las 9 am y regresamos el domingo alrededor de las 1830 horas.

Como siempre, deberemos llevar:
- Comida, merienda y cena del sábado. Desayuno y comida del domingo
- Para dormir: pijama y saco.
- Para el fresco: forro polar o anorak.
- Por si llueve: chubasquero.
- Para lavarnos: Neceser con cepillo de dientes, pasta, peine, jabón y toalla pequeña.
- Y además: 1 muda completa, 1 camiseta extra, 1 pantalón extra, 1 par de calcetines extra, linterna y cantimplora.
- Zapatillas de deporte, además de las botas que las llevamos puestas
- ¡Todo mundo con uniforme!
- Toda la gana de hacer del mundo un lugar mejor.

El coste de la acampada es de 25 euros. Por cierto, nos vamos junto a castores y escultas al albergue Fray Luis de León (Guarrama).

ARRANCAMOS...¡¡FIESTA + PAC!!

El Clan Kilimanjaro comienza sus andanzas por nuevos senderos este sábado 6 de octubre, tras verse las caras el pasado domingo y comenzar a conocerse más.
Tendremos una jornada de trabajo de cara al futuro del Clan, así como la oportunidad de compartir con el resto del grupo la tradicional fiesta de comienzo de Ronda. Tendremos la suerte de estar tanto en la de Madrid como en la de Fuentenueva.

Para que esto ocurra, nos veremos las carillas a las 12:00 horas en el local de Madrid, y echaremos una mano en aquello que se nos necesite. Necesitaremos llevar nuestros propios manjares, y nuestra tarjeta de transporte, pues saldremos hacia el Fuentenueva a eso de las 13:30 horas.
Comeremos al llegar y aprovecharemos el tiempo a tope para comenzar con nuestro Programa Anual de Clan, y empezar a dibujar nuevas metas.







¡Sin más, nos despedimos de vosotrxs hasta este mismo sábado!

¿Rovers? ¡¡SERVIR!!

Equipo de Scouters del Clan Rover Kilimanjaro

CIERRES, CICLOS


Hemos tenido un verano largo, hemos tenido un verano eterno y fugaz a partes iguales. Teníamos dos tiendas de campaña, un puente y un calendario de mentira. Hicimos en la ruta un intento de hacer el camino al andar. Nos despedimos de los Scouters entre risas y lágrimas. Una montaña rusa emocional constante, y el eterno debate que nos caracteriza. Nos encontramos en Gijón compartiendo la vida que pueden guardar tres días. Hablábamos, hablábamos mucho. Creamos un universo aparte para el juego de Grupo (en el que siempre ganamos todas). Presenciamos ceremonias de noches cruciales. Y de pronto, tan rápido como había llegado, el campamento se acababa.


Una semi despedida y rodamos a Lisboa, rozando Badajoz. Nos avasalla el calor y decidimos desacelerar el ritmo y disfrutar de lo que está por llegar. Recorremos Sintra de noche y dormimos en Aveiro dos noches, cada una en un centro distinto. Pasamos dos días en Drave, el pequeño pueblo Rover. Culminamos en Viseu. Cada día era una historia distinta, mucho más surrealista que la anterior, aunque ya nada parecía sorprendernos.
 Y volvimos a casa.

La vuelta definitiva, la que duele, la que impulsa, la que te llena la cabeza de recuerdos y dudas.

 
 
 
 
 
Remamos nuestras propias canoas de forma literal,
nos escribimos a nosotras mismas sobre el futuro,
sobre todo lo que está por llegar. 
 
 
 
Y cada una lo hará a su manera, que no será ni la buena ni la mala, porque será la propia. Y estaremos cerca, veremos horquillas en cualquier parte, sonreiremos por las cosas que no se pueden explicar. Querremos volver y ya estaremos lejos. Pero incluso en esa lejanía seguiremos cerca. Avanzaremos, descubriremos otras formas de ver el mundo, sabremos seguir el ritmo. Marcaremos el ritmo.

Los finales cuestan un poco menos cuando el nuevo ciclo se abre ante ti de forma cariñosa y eres consciente de los lazos creados, los lazos eternos, los brazos que te cuidan.

 
Dejamos de remar, no por rendirnos sino por dejar espacio a nuevas canoas, y salimos de la laguna con suficiente aire en los pulmones y las ganas de seguir caminando. El conocimiento adquirido es enorme y hablamos de sentimientos casi palpables como son el amor, la confianza, el cariño, la familia.
 



Si la horquilla colgara boca abajo, podría pasar por raíz. Quiero prometerme que regaré esta raíz cada día, no por quedarme estancada si no por tener la seguridad de saber que tendré un lugar al que volver. Aunque ese lugar no exista, ese lugar sea yo y seamos todas. El Clan que rema o camina, pero que avanza, que avanza lento, que va lejos, que no tiene ni idea de a dónde va.
 

 
Tendremos buena caza, nos reuniremos en noches de largas lunas.

Huellas, pasos, camino. Pasado, presente, futuro. 
 
Larga vida al Clan Kilimanjaro.   
 



Ali Perea García
Rover del Clan Kilimanjaro
Scouter G. Scout 217 Matterhorn