Nuestra experiencia en el Sáhara




Debido al compromiso que el grupo tiene con el conflicto saharaui, en junio de 2009 surgió la idea de crear un nuevo proyecto inspirado en los anteriormente realizados. El Clan se puso a pensar:

· ¿Para qué y por qué?

Queríamos enfocar el proyecto de tal forma que no consistiese en un mero viaje, sino que fuera algo duradero con lo que pudiésemos continuar. Por ello, nos planteamos las necesidades que existen allí y cuáles de éstas podríamos cubrir. Ya que políticamente no podemos solucionar el problema, nos dirigimos al ámbito lúdico-educativo que es en el que mejor nos desenvolvemos, principalmente enfocado a los niños y los jóvenes.

· ¿Cómo?

Nuestro principal problema era la financiación, por lo que llevamos a cabo diferentes actividades para recaudar dinero: venta de camisetas, fiestas y conciertos benéficos, animación de cumpleaños y otros eventos. Recibimos además ayuda material (juguetes, juegos de mesa, ropa…) por parte de gente de dentro y fuera del grupo pero implicada en el conflicto.

El día 27 de marzo por la noche iniciamos en El Escorial el pre-Sáhara, una acampada muy productiva en la que ultimamos los detalles y preparativos del proyecto. Finalmente, el 30 por la tarde nos fuimos a Barajas para tomar el avión que horas después nos llevaría a Tinduf.

Una vez allí tuvimos que coger dos autobuses que nos llevaron a los campamentos de Laayoune, donde nos estaban esperando las familias. Tras dividirnos en grupos (de 4 y 5 personas) nos fuimos con nuestras respectivas familias, aunque no hubo tiempo para muchas presentaciones al ser las tres de la madrugada.

Al día siguiente nos reunimos en el centro donde trabajaríamos a lo largo de la semana. Expusimos nuestras ideas al grupo de mujeres con las que íbamos a desarrollar el proyecto y al alcalde de la wilaya, y examinamos los recursos y el tiempo con el que contábamos para realizar las diferentes actividades.

Decidimos ponernos manos a la obra lo antes posible, así que esa misma tarde compramos la pintura que necesitábamos para comenzar con uno de los objetivos de nuestro viaje: pintar y remodelar una de las salas del centro para convertirla en una ludoteca en la que los niños saharauis pudieran jugar y divertirse. Es importante señalar que en el Sáhara, debido a la carencia total de recursos, los niños apenas tienen con qué entretenerse.

Empezamos, por tanto, a limpiar y pintar las paredes mientras decidíamos, al mismo tiempo, cómo íbamos a decorar la ludoteca. Estuvimos haciendo esto hasta que se fue la luz, momento en el que nos fuimos todos con nuestras familias.

La mañana siguiente la dedicamos a terminar de pintar y decorar la sala. Ya solo quedaba instalar una estantería con los juegos traídos de España y poner una alfombra, pero eso tendría que esperar hasta que la pintura se secase.

Durante la tarde realizamos una actividad con los niños de la escuela, en la cual intercalamos juegos y talleres. Fueron varias horas en las que los niños, divididos en equipos, se fueron moviendo de base a base en un juego ambientado en tribus mundiales, y en el cual les enseñamos muchos de los juegos que hacemos en nuestro grupo.

El día 2 de abril nos levantamos a las 5 de la mañana para participar en “La Columna”, acto reivindicativo frente al Muro de la vergüenza al que asistieron números saharauis y activistas pro Sáhara. Fue un día duro en el que tuvimos que viajar durante nueve horas en camión, pero la experiencia valió la pena.

La mañana del cuarto día estuvo destinada al último de nuestros objetivos. Para que nuestro proyecto pudiese continuar una vez nosotros hubiéramos vuelto a Madrid, decidimos que era necesario intercambiar con los educadores (en este caso las mujeres) nuestras ideas y conocimientos, con el fin de que éstos continuasen la ludoteca y las actividades con los niños. Esa mañana, por tanto, llevamos a cabo con ellas juegos y dinámicas.

Esa tarde estuvo reservada para pasar tiempo con las familias.

El último día llegó, y con ello el fin de nuestro viaje. Sin embargo todavía quedaban muchas cosas por hacer. Esa mañana nos reunimos en el ayuntamiento con un numeroso grupo de mujeres y hombres saharauis con el fin de explicarles quiénes éramos y en qué consistía nuestro proyecto, animando a todos ellos a que continuasen con la ludoteca.

Después de esto, fuimos al centro con las mujeres que habían colaborado con nosotros en el proyecto e hicimos la evaluación de éste, valorando tanto los logros como aquellas cosas que debían mejorar para este o para futuros proyectos, además de nuevas ideas y propuestas para la ludoteca.

Después de comer y despedirnos de las familias fuimos al centro para inaugurar la ludoteca, a la que acudieron muchos niños. Estuvimos con ellos enseñándoles los diferentes juegos, hasta que llegó la hora de partir.

Sin embargo, antes de tomar el avión en Tinduf pudimos disfrutar de unas últimas horas en el Sáhara en compañía de muchas de nuestras familias, de saharauis y de otros españoles.

CONTINUARÁ...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento orgullo de nuestros hijos por implicarse en este proyecto, pero tambien siento verguenza de que nuestros dirigentes no sean capaces de solucionar el problema saharahui.

Anónimo dijo...

Ya han pasado 25 años desde que dejé el Clan. Este mismo clan que hoy me deja con la boca abierta, orgulloso y feliz de ver que ir más allá, más lejos, ..es posible.
Enhorabuena por vuestras acciones. No cambiéis nunca.

Anónimo dijo...

217 enhorabuenas

Anónimo dijo...

Muchachos... amigos del otro lado del mundo. Que lindo es verlos en la misma senda de siempre... la del compromiso con el mundo, con el débil, con el desposeído, con el necesitado o, simplemente, con aquel que circunstancialmente lo necesita. Desde aquí, Argentina, del otro lado del charco, les mando un fuerte apretón de mano izquierda... y un sentimiento en el corazón. Sigan manteniendo el puño cerrado...

HLVS! Fede (compañero argentino, con nostalgia y ganas de volver... siempre)